21 may. 2008

Christian Reynoso






Christian Reynoso (Puno, 1978) Es periodista de profesión. Ganó los Juegos Florales 2001 y 2003, en cuento de la Universidad Nacional del Altiplano. Ha publicado Los testimonios del manto sagrado (relatos, 2001) y el ensayo periodístico Látigo del Altiplano, biografía de Samuel Frisancho (Lago Sagrado editores, 2002). Cuentos suyos han sido publicados en libros, revistas y webs literarias. En los últimos años escribió las columnas de opinión: La tertulia del fantasma y La chuspa del diablo en los diarios Los Andes y Correo de Puno. Durante el 2005, estuvo en eventos literarios en Madrid, París y Guadalajara.


El siguiente texto es tomada del diario:el peruano.http://www.elperuano.com.pe/edc/2007/09/10/esp.asp

En la ciudad ficticia de Lago Grande se lleva a cabo una de las festividades religiosas más famosas de la región. Es la fiesta de la Candelaria, la más grande, colorida y desenfrenada de todo el país. En ese espacio de cruce cultural, religioso y social se anuda la trama de Febrero lujuria, reciente novela del narrador puneño Christian Reynoso.“En realidad, son dos semanas de celebración. El 2 de febrero es el día de la Virgen. Son 14 días de festejo, borrachera, danza y música, por lo que la novela ha retratado eso. Se supone que la conmemoración es por devoción a la Candelaria, pero en los últimos años se ha convertido en una fiesta pagana, en la que ya no importa si hay fe o no”, asevera Reynoso, a la sazón sobrino del narrador arequipeño Oswaldo Reynoso.En cierto sentido, Febrero lujuria –con el sello de la editorial Matalamanga– revela los cambios ocurridos en los últimos años en el país con la apertura turística. Lo que se consideraba sagrado en el mundo andino se expone ahora como oportunidad de negocio e imán de visitantes.“Eso es propio del proceso de globalización, que influye en la vida de la gente. Por ejemplo, los pobladores de los Uros o Taquile se mantienen con las artesanías; es su forma de sobrevivir. Tampoco nos deben asustar esas cosas, pues se trata de un proceso natural que nos exige ser así.”

Argumento

Febrero lujuria nos sitúa de lleno en esta fiesta de Lago Grande, que el lector reconocerá como Puno, por las referencias. Reynoso se toma aquí una licencia, ya que “Puno me resultaba limitado en el sentido de la ficción”. Los protagonistas son prototipos de diversos actores sociales de la fiesta, que por algún motivo confluyen y se conocen en ella. “Los primeros capítulos describen a diversos personajes: el danzarín más viejo, los extranjeros, la chica bonita que resulta elegida Señorita del Folclor, los comerciantes que se alistan para salir a la misa. Se preparan para la fiesta desde sus ópticas particulares.”Pero, además de la fiesta, en Lago Grande existe otro tipo de diversión paralela. “No todo es bandas, música, cornetas y bombos. De este modo, se evidencia un exceso en esta festividad. La danza, la borrachera y la música han desplazado a lo sagrado. Por eso la lujuria: una serie de diablos danzarines que asaltan en las calles. Es un contraste fuerte entre la lujuria y la devoción hacia la Virgen.” En ese sentido, es atractiva la manera en que las identidades en juego se configuran alrededor de la fiesta. “La misma imagen de la Virgen es un producto exportable. No obstante, se puede hablar de un antagonismo entre el bien (la fe en la Virgen) y el mal (la lujuria). Ahora, si bien un grupo de gente sí cree y baila por la Virgen, resulta particular que esa devoción se verifique mediante cajas de cerveza.”

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