22 ago. 2011

Blanca Varela, 85 años

Historia


puedes contarme cualquier cosa
creer no es importante
lo que importa es que al aire mueva tus labios
o que tus labios muevan el aire
que fabules tu historia tu cuerpo
a toda hora sin tregua
como una llama que a nada se parece
sino a una llama





Parece que El Dominical ante la andanada de críticas, por su línea cada vez más lejana a la literatura, desea reinvindicar su tradición ,publicó un merecido homenaje a la poeta Blanca Varela por celebrarse los 85 años de su natalicio, a dos años de su partida.



















75 años sin García Lorca

LA SANGRE DERRAMADA

¡Que no quiero verla!

Dile a la luna que venga,
que no quiero ver la sangre
de Ignacio sobre la arena.

¡Que no quiero verla!

La luna de par en par.
Caballo de nubes quietas,
y la plaza gris del sueño
con sauces en las barreras.
¡Que no quiero verla!
Que mi recuerdo se quema.
¡Avisad a los jazmines
con su blancura pequeña!




!Que no quiero verla!


La vaca del viejo mundo
pasaba su triste lengua
sobre un hocico de sangres
derramadas en la arena,
y los toros de Guisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra.
No.

¡Que no quiero verla!

El 19 de agosto se cumplen 75 años de la muerte de Federico García Lorca, aunque sus versos siguen resonando muy vivos en teatros, escuelas y bibliotecas españolas. Ahora más que nunca, por la efeméride de la muerte poeta. O el asesinato, para ser más exactos, por rencillas familiares, según sostiene el cronista Miguel Caballero en Las trece últimas horas en la vida de García Lorca (La esfera de los libros).

En este volumen recién editado, Caballero asegura que no le mataron los nacionales, tras haberse declarado de izquierdas, ni por ser homosexual, sino que lo hicieron rivales de su familia para ajustar cuentas, aprovechando que se le podía echar la culpa a la Guerra Civil.
Y pone rostro a los asesinos: el cabo Mariano Ajenjo Moreno, el pistolero Antonio Benavides, Salvador Varo Leyva, Juan Jiménez Cascales, Fernando Correa Carrasco y Antonio Hernández Martín. Caballero se basa, en todo caso, en documentos, archivos y textos escritos, nunca testimonios orales.

8 ago. 2011

A PROPÓSITO DE “EL ARRIBO DE UN ÉXTASIS VIOLENTO” DEL POETA PERUANO CÉSAR PINEDA QUILCA POR JOSÉ MANUEL LUQUE TACO.


Por: José Manuel Luque Taco

EL ARRIBO DE UN ÉXTASIS VIOLENTO (TORO DE TRAPO Editores, 2011) es la ópera prima de César Pineda Quilca. Desde los inicios del poemario el poeta unifica texto, imagen y una descarga de emociones que lo vuelve único y delirante de principio a fin. Porque en la poesía, y especialmente en éste, se puede ser violento en el sentido apasionante de las palabras, esas que te rondan, te envuelven y te atrapan. En cada una de las tres partes que conforman el poemario el poeta se desdobla. En primer lugar, como un hombre que recorre y vive todo lo terrenal y humano: amar y no ser correspondido, ya sea de una muchacha real o sencillamente de una musa que aparece entre sueños. (Como es el caso del amor). Y en segundo lugar, es un semidiós, porque todo lo ve, todo lo siente y porque todo lo sabe. Es justamente aquí, la riqueza e importancia del poemario, porque hace suya la palabra letal y certera al oído ajeno. Y porque la poesía es más que un canto rodado que no termina en los labios, sino que va más allá.

He aquí 3 poemas del autor:



PULSACIÓN


Salí
Como una flecha
Disparado a buscarte
Donde, quizás,
Nunca antes nadie te había visto.
Y terminé
Más herido que de costumbre.
Vestido
Como el frío
De un parque vacío.






PENUMBRA


“Desde entonces me baño inmerso en el Poema…”
Arthur Rimbaud


Todo poema
No es más que una sombra
Que nos per/sigue a todas partes.
Una
Puerta oculta.
A veces
Nuestra única salida.






VIVIR OCULTO


Cómo poder
Doblegar a la muerte.
Y seguir
Viviendo misteriosamente.
Una vez más
Oculto bajo el mismo techo.
Vacío
Como una página en blanco.

“IV FERIA DE LIBRO EN TARAPOTO” (11, 12 Y 13 DE AGOSTO).






“IV FERIA DE LIBRO EN TARAPOTO” (11, 12 Y 13 DE AGOSTO)


El Centro Cultural REZISTENCIA invita a toda la población sanmartinense y peruana, a la IV Feria del Libro - Tarapoto, "Jenaro Herrera", que se llevará a cabo los días 11, 12, y 13 de agosto, en el minicoliseo de la I.E. Santa Rosa.

En esta oportunidad, nos visitarán los escritores Oswaldo Reynoso (Lima), Manuel Marticorena (Iquitos), Armando Arteaga (Lima), Juan Ramírez (Moyobamba), entre otros. Se presentarán muchos libros, habrá teatro, stands de exposición y venta de libros regionales, nacionales, y mucho más.

Así mismo, un día antes de la feria (el 10 de agosto), todos los escritores de la región tendrán un encuentro regional en la ciudad de Lamas (de 3 a 7 PM), en el que se planteará un encuentro nacional y se verán temas relacionados a la edición de libros e interculturalidad. Todos, incluso quienes no escriben y gustan de la literatura, están invitados: el punto de encuentro para esta actividad, será en el Mirador de Lamas.

7 ago. 2011

Jorge Edwards: "Siempre el punto de partida es la experiencia personal"





Autor chileno Jorge Edwards acaba de publicar una novela sobre Montaigne, en la que él filtra también sus huellas biográficas. Escritor fue invitado por la Feria Internacional del Libro.

"Aleph", libro de Paulo Coelho se publica este lunes en Perú





"Aleph" es el nuevo libro del escritor Paulo Coelho y será presentado este lunes en Perú como parte de un lanzamiento multinacional, informó hoy el sello editorial que lo representa.

Emilio Adolfo Westphalen también cumple 100

Por Abelardo Oquendo

S egún se sabe, en más de una oportunidad José María Arguedas le pidió la revisión de sus manuscritos a Emilio Adolfo Westphalen, y hay un conjunto de poemas de Westphalen –“El niño y el río”- inspirado en Arguedas y compuesto en su homenaje. La suya fue una honda amistad. Ambos nacieron en 1911 –también estamos, pues, en el centenario de Westphalen- y se cuentan entre los más altos valores de las letras peruanas.
Pero ninguna semejanza es perceptible entre ambos, salvo la excelencia y la ejemplaridad de sus obras. Esto último, tan evidente para quien sepa leer, solo parece haber sido tomado en cuenta en el año de sus centenarios por tres entidades: la PUCP, que inicia mañana un coloquio internacional en conmemoración de Westphalen y ha montado en su centro cultural una muestra en torno de la vida y la obra del poeta; la UNMSM; y la Academia Peruana de la Lengua, que organizaron juntas una serie de conferencias sobre EAW la semana pasada.
Tales iniciativas han puesto a la vista la omisión de otras instituciones no menos llamadas a contribuir al brillo del centenario de un poeta excepcional. Entre ellas la Universidad Nacional de Ingeniería, que viene dilatando hasta la incertidumbre la anunciada edición facsimilar de Amaru, la gran revista de cultura que Westphalen creó y dirigió en su claustro entre 1967 y 1971.

Darwin Bedoya gana el Primer Premio en el Género de Cuento del XX Concurso Nacional de Educación "Horacio 2011"

Darwin Bedoya (Perú, 1974). Poeta y narrador. Ha publicado los libros de poesía Jardines del silencio (1998), Yarume, primera edad del silencio (2004), Oscura ceremonia (2010), Mi padre ojos de caballo (2010), Leve ceniza (2010), Terminal terrestre (2011). En narrativa ha escrito los libros de cuento Aunque parezca mentira (2008) y, Es que hacías tanta falta (2009). Como compilador publicó las muestras de poesía Cifra poética (1998), Oquendo, boletín de poesía puneña. Ha sido miembro del consejo editorial de la revista de literatura Pez de oro, Editor de la revista de literatura La rama torcida, colaborador del boletín de letras y memoria El Katari, editor de la revista de poesía El aguafiestas y, editor del boletín de letras Présago. Tiene en preparación la muestra de poesía latinoamericana contemporánea Hijos de puta: 15 poetas latinoamericanos de hoy. También el libro de artículos literarios Perpetuum mobile: apuntes sobre 12 artefactos líricos, texto que conforma el quinto número de la colección Letras de la poesía latinoamericana. Además, tiene en prensa su libro de poesía Cuaderno de ceniza y el libro de microcuentos Electra machina, la mayoría publicados con el Grupo Editorial Hijos de la lluvia y LagOculto Editores.

Walter L. Bedregal Paz
Creo que ya no es de extrañar. Era previsible, con un jurado conocedor de la buena literatura, Ricardo Gonzáles Vigil, el poeta Darwin Bedoya (Moquegua, 1974) acaba de obtener el Primer Premio Nacional de Educación HORACIO 2011 en el género de cuento. Era un premio que se venía venir. Este tercer libro de narrativa de Bedoya encarna la imagen femenina representada en diversos matices y perspectivas. La mujer como origen. La mujer, esa naturaleza para muchos ignota y refulgente. La mujer mítica. La mujer egregia. La mujer ficticia. La fatale femme. La mujer ama y señora del placer carnal. La mujer niña y madre fervorosa. La mujer, desde Eva hasta Marylin Monroe, ha sido y es un sueño imperdible, excelso, la razón para existir; el deshuesadero, el final y el comienzo del hombre.
Hay una desmedida ternura en las frases poéticas que componen este libro. La selección de personajes femeninos para ser reescritos es bastante abarcadora y compleja. Creo, sin lugar a dudas, que esta es una bella relectura con derroche de armonía intertextual, con el goce de una cadencia medida por la sapiencia de las historias leídas en otrora. Todo ello hace que este conjunto de textos breves tome fuerza, euritmia, eufonía, asuma un contenido pulcro a través de una mirada serena, palpitante y, a veces, viril. Técnicamente es un libro compacto, pulcramente infractor, cabal en el número de palabras y en el lenguaje que vuelve a acusar a un poeta escondido. Este es un libro equilibrado, sin palabras forzadas ni rebuscadas. Este es un remake, una colección de sueños escritos, un bosque de luciérnagas.
En exclusiva el autor nos ha facilitado uno de los 52 microcuentos que conforman su libro ganador Bosque de luciérnagas:

C u s i C o y l l u r
Creyó entender que sus jadeos interminables eran sólo gemidos de placer. Imaginó que su desesperación era parte de un asalto a su tranquilidad y nada más. Supuso que rasgaban sus partes íntimas hasta los topes del dolor. Comprendió que esos movimientos sobre su cuerpo eran solamente caricias y vaivenes de puro placer. Sintió que sus caderas se ensanchaban prematuramente. Su pecho palpitaba como si desde hace tiempo fuera ya una mujer. Concibió que llegaría a perder, irremediablemente, su virginidad. Pero él, Ollanta, seguía rasgándola, seguía enterrando en aquel hermoso y níveo cuerpo, sus besos amargos y gruesos. Continuaba besándola con sus eructos de coca verde y amarga. Seguía jadeando con imprecaciones duras, parecían onomatopeyas quechuas que ella entendía perfectamente.
Y al voltearla como un guiñapo sobre la mantilla hecha con fina lana de vicuña, seguía, con sus ásperas manos, aplastando los turgentes pechos de Cusi Coyllur. Hasta que el sudor llegó a gotear de su mentón y sus pómulos pronunciados y broncíneos. Sólo entonces él dio por terminada la faena. Y al fin, viéndola agotada, ensangrentada y sin sentido, se marchó del lugar.
Horas después llegaba hasta los aposentos de Pachacútec, para decirle que su encargo había sido cumplido exactamente como lo habían estipulado la noche anterior.
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    CUANTOS VAN

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