25 sept. 2008

Sobre escribir o no escribir

“Se escribe con la angustia de verse deshonrado por una obra fallida.
El fracaso de una obra supone una gran vergüenza personal, porque uno no ha podido demostrar ni su inteligencia ni su talento. Encima queda uno como un vulgar ambicioso, un trepador de medio pelo. La angustia domina pues la realización de la obra artística, pero lo peor no es eso, lo peor llega cuando no llega el fracaso sino que la obra resulta más o menos lograda y consigue aplausos y, sin embrago, no se obtiene de todo eso ni siquiera una íntima satisfacción. Y es que en realidad no hay nada ahí en el reconocimiento, nada. Una obra lograda vive su propia vida, existe en alguna parte, al margen, y poco puede hacer ya por la vida de su autor. Y encima, para colmo, al autor lo agobian de pronto con superficiales felicitaciones, aplausos de honor dudoso, grandes manotazos en la espalda, petición de ridículos autógrafos, cartas tétricas de amor, invitaciones a anudarse una soga al cuello en cualquier premio nacional.”

Doctor Pasavento, de Vila-Matas

Lo dice un cuentista.

Julio Cortázar

Un cuentista es un hombre que de pronto, rodeado de la inmensa algarabía del mundo, comprometido en mayor o menor grado con la realidad histórica que lo contiene, escoge un determinado tema y hace con él un cuento. Este escoger un tema no es tan sencillo. A veces el cuentista escoge, y otras veces siente como si el tema se le impusiera irresistiblemente, lo empujara a escribirlo. En mi caso, la gran mayoría de mis cuentos fueron escritos -cómo decirlo- al margen de mi voluntad, por encima o por debajo de mi conciencia razonante, como si yo no fuera más que una médium por el cual pasaba y se manifestaba una fuerza ajena.[...][...]A mí me parece que el tema del que saldrá un buen cuento es siempre excepcional, pero no quiero decir con esto que un tema debe ser extraordinario, fuera de lo común, misterioso o insólito. Muy al contrario, puede tratarse de una anécdota perfectamente trivial y cotidiana. Lo excepcional reside en una cualidad parecida a la del imán; un buen tema atrae todo un sistema de relaciones conexas, coagula en el autor, y más tarde en el lector, una inmensa cantidad de nociones, entrevisiones, sentimientos y hasta ideas que flotaban virtualmente en su memoria o su sensibilidad; un buen tema es como un sol, un astro en torno al cual gira un sistema planetario del que muchas veces no se tenía conciencia hasta que el cuentista, astrónomo de palabras, nos revela su existencia. O bien, para ser más modestos y más actuales a la vez, un buen tema tiene algo de sistema atómico, de núcleo en torno al cual giran los electrones; y todo eso, al fin y al cabo, ¿no es ya como una proposición de vida, una dinámica que nos insta a salir de nosotros mismos y a entrar en un sistema de relaciones más complejo y más hermoso?[...][...]Y ese hombre que en un determinado momento elige un tema y hace con él un cuento será un gran cuentista si su elección contiene -a veces sin que él lo sepa conscientemente- esa fabulosa apertura de lo pequeño hacia lo grande, de lo individual y circunscrito a la esencia misma de la condición humana. Todo cuento perdurable es como la semilla donde está durmiendo el árbol gigantesco. Ese árbol crecerá entre nosotros, dará su sombra en nuestra memoria.

EL EFECTO CORTÁZAR

Artículo:
(o la sección donde todo el mundo escribe lo que se le antoja porque... a fin de cuentas... nadie sabe lo que es un artículo)
EL EFECTO CORTÁZAR
[...]
Leyendo los comentarios de un libro de este autor, encuentro una reseña de otro escritor sudamericano que cuenta una anécdota en la que una noche escucha a un joven decir que gracias a Cortázar ha sido capaz de escribir. Resulta sorprendente ver la cantidad de jóvenes (y no tan jóvenes) que se ven influenciados por uno de los más grandes hacedores de la literatura, tanto en vida como en obra. De hecho hoy en día parece que todo el mundo ha leído Rayuela, libro de cabecera de todo post-moderno, la guía alternativa hacia Paris (confieso que yo también vine a parar aquí por su culpa), libro que parece mucho más recordado por la maga que por los continuos forcejeos con la metafísica y ese enfermizo mal du vivre que acompaña a Oliveira durante toda la obra. Un libro del que se habla como si se tratara de la gran historia de amor que define el siglo XX (y que tal vez lo sea). Qué fácil olvidar que la maga se vuelve y que Horacio deja Paris porque ya no puede con ella, porque el gran tornillo le ha apretado hasta los límites de la capacidad humana, hasta hacerle atravesar un tablón entre dos ventanas en Buenos Aires y atarle a una cama, devolverle como de rebote al penúltimo capítulo. Muy bonito también pensar en Rayuela como el laberinto perfecto, como el libro que son muchos libros, materialización de El Libro de Arena, que no es otra cosa que la adaptación microliteraria de El Museo de la Novela de la Eterna, de Macedonio Fernández. Un laberinto en el que cada lector puede tomar el sendero que más le guste, saltar las páginas que le hastíen sobremanera e incluso tirar el libro al fuego y analizar el crimen como una lectura dadaísta. El problema es que, como decía el propio Cortázar, el libro fue escrito con una intención, la del lector activo, acompañado de una lista aconsejada de lectura, pero es difícil encontrar a alguien que no haya seguido la susodicha guía al pie de la letra. Además tenemos la escritura de Cortázar que juega a romper la escritura misma, a contradecirse para llegar a decir, a negar doblemente la negación, a la necesidad de errar para acertar y la absoluta cotidianidad de la paradoja y lo extraño, algo que empieza a verse ya en los cuentos, los grandiosos cuentos de Cortázar, los siniestros cuentos de Cortázar, cuentos rarísimos y bellísimos, la biografía como cuento, la improvisación en el cuento, la improvisación como cuento, las manos, la máquina, el soporte del cuento en el cuento, el cuento como el marco de una foto que nos atrapa fatalmente al contemplarla, el cuento dentro del cuento que acecha al lector sentado en un sillón de terciopelo verde leyendo el principio del cuento. Habría que decir tal vez que Cortázar empezó escribiendo cuentos y que si se le puede catalogar dentro de un tipo de escritor, entonces es el de cuentista, junto a Borges, junto a Quiroga, junto a su tan querido Arlt. Imposible dudar de una obra como Queremos tanto a Glenda, Todos los fuegos el fuego o Casa tomada. Imposible por la misma razón que nos asfixia Kafka o nos incita Monk, porque los grandes artistas tienden a crear escuela, y la escuela tiende a producir fanáticos, y como todos sabemos los fanáticos posen una memoria prodigiosa capaz de recitar de principio a fin las sagradas escrituras, un fenómeno que por otra parte muchas veces se califica de amor, pero que conlleva una inevitable ceguera. Como decía antes, sorprende la cantidad de escritos en los que se ve reflejada la influencia de Cortázar. Resulta tan sumamente característica su forma que es sumamente grato y fácil imitarla. Tan, tan fácil que casi siempre acaba rozando el plagio. Un hecho que sucede como decía, con los artistas que dejan huella, artistas destinados al plagio perpetuo, como sucederá con Roberto Bolaño, por ejemplo. Por otra parte no hay que olvidar que se aprende mucho más plagiando a los grandes que en cualquier institución o patético curso formativo dotado de diploma acreditativo al final del evento.

22 sept. 2008

Jorge Luis Borges (1899, 1986) ( el Imperio de la literatura)

Jorge Luis Borges (1899, 1986)

Poeta argentino, ensayista y escritor cuyos cuentos e historias cortas son clásicos en el mundo de la literatura del siglo XX. Profundamente influido por la cultura europea, la literatura inglesa y ciertos pensadores como Berkeley, según el cual no existe la materia y el mundo sensible consiste sólo en ideas y existe mientras éstas persisten, sólo mientras hay percepción. Muchos de los cuentos de Borges tratan temas universales, como el recurrido laberinto circular, que puede entenderse como una metáfora de la vida y del paso del tiempo.
El escritor estaba fascinado desde la infancia por los grandes felinos y adoraba a los gatos. He aquí un bello poema dedicado a uno de ellos, 'A un gato', de su obra 'El oro de los tigres' (1972):
A un gato:

No son más silenciosos los espejos ni más furtiva el alba aventurera; eres, bajo la luna, esa pantera que nos es dado divisar de lejos.
Por obra indescifrable de un decreto divino, te buscamos vanamente; tuya es la soledad, tuyo el secreto.
Tu lomo condesciende a la morosa caricia de mi mano.
Has admitido, desde esa eternidad que ya es olvido, el amor de la mano recelosa. En otro tiempo estás. Eres el dueño de un ámbito cerrado como un sueño.














En los últimos tiempos, Borges vivió junto a dos gatos: Odín (posiblemente, el de la imagen superior) y su amado Beppo, un fiel aunque irascible gato blanco llamado así en honor a un personaje de Lord Byron (quien también tenía un gato con dicho nombre). En la imagen inferior aparece Beppo retorciéndose de placer por los cálidos susurros porteños del genial escritor, quien siempre le habló de Ud.:













A su adorado Beppo, Borges le dedicó estos versos incluidos en su obra 'La cifra' de 1981:
BEPPO
El gato blanco y célibe se mira
en la lúcida luna del espejo
y no puede saber que esa blancura
y esos ojos de oro que no ha visto
nunca en la casa son su propia imagen.
¿Quién le dirá que el otro que lo observa
es apenas un sueño del espejo?
Me digo que esos gatos armoniosos
el de cristal y el de caliente sangre,
son simulacros que concede el tiempo
un arquetipo eterno. Así lo afirma,
sombra también, Plotino en las Ennéadas.
¿De qué Adán anterior al paraíso,
de qué divinidad indescifrable
somos los hombres un espejo roto?



The Garden of Forking Paths Completísima página dedicada al escritor.

2 sept. 2008

7 ensayos, 80 años de historia

Por:Fernando Chuquipiunta Machaca
José Carlos Mariátegui La Chira, a través de su libro Los “Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana” tipificó al gamonalismo decimonónicos, contra el culto a la razón y la ciencia, tal y como lo expresa Georges Sorel en Las ilusiones del progreso, de gran influencia en la década de 1920. Es más, el escritor cubano José Antonio Portuondo lanzó la siguiente admonición: “Pero ahí resisten, en pie, los fundamentos de esos 7 ensayos, que sencillamente se le denomina como exégesis impugnador”. Sin embargo, el Marxista Federico Engels estaba en contra de la opinión de José Carlos Mariátegui sobre la realidad peruana. Pues, no sería muy distinta la disquisición de José Carlos Mariátegui cuando dice que el relativismo "empieza por enseñar que la realidad es una ilusión, pero concluye por reconocer que la ilusión es, a su vez, una realidad".
De igual forma Mariátegui consideraba que la comunidad es lo que debe ser vitalizado y reestablecido en la economía y en la sociología peruana; para Friedrich Nietzsche es lo que históricamente está inculpado como tara, como traba y como peso muerto. Y lo más sobresaliente es que el Amauta supo escapar de esa clásica polarización entre el ser y la conciencia, aunque se encuentre más cerca del segundo lado de esta oposición. Aunque Mariátegui es en cierta forma un idealista, no siempre lo es en el sentido hegeliano. Sino más bien "psíquico e interior", como decía Francisco García Calderón al describir el idealismo de Henry Bergson.
Por estas razones macizas y tangibles la obra de José Carlos Mariátegui La Chira fue oficialmente condenada por la Internacional Comunista, que han empleado sus argucias más poderosas para refutar demoledoramente la obra de Mariátegui. En cierta forma hicieron aprobar oficialmente la tesis en que se aluden las “desviaciones burguesas, que no son sino contrabandos del enemigo de clase”. En aquella tesis se invoca reiteradamente la posición del marxismo, contenida en la epístola a Vera Zazulisch, pese al verbalismo inoperante de su proclama de comunista convicto y confeso. Más tarde la Academia Leninista de Moscú, aprobó la requisitoria contra José Carlos Mariátegui, elaborada por los profesores rojos de la misma, encabezado por el profesor Mirochewsky. Esa requisitoria es la crítica más cáustica y acerba que se haya escrito contra la posición y la obra de Mariátegui, en este sentido, nos resulta de suma utilidad decir: que Mariátegui se rebela contra la distinción kantiana entre ciencia, por un lado, y metafísica, por el otro.
En efecto, José Carlos Mariátegui La Chira vivió en plenitud y en profundidad, la verdad de su tiempo, tuvo el gran mérito de ser hombre de su época. Tenía vigencia como esperanza aquello de que “Las Emancipaciones de los Trabajadores era obra de los mismos”. Ahora, a la luz de los cañonazos y de los lanzamientos que achicharraron a los húngaros, esa esperanza se ha hundido en la quiebra fraudulenta, vigorosa, terca e indeclinablemente, se instaló una nueva verdad que destila de las teorías incuestionables. Pero es bueno resaltar que José Carlos Mariátegui rescata el proyecto político de la modernidad occidental, aunque lo hace sin mucha crítica a sus pretensiones ecuménicas. En suma, logra mantener una saludable tensión, en el plano epistemológico, entre lo científico y lo no científico.

Moho a la luz de la Historia

Por:Fernando Chuquipiunta Machaca
Se halla en circulación la primera edición, del libro, Historia de Moho; contiene valiosos aportes y se convierte en libro imprescindible que no solo recrea todas las exigencias de las ciencias sociales modernas, si no además, nos permite avizorar otros trabajos seguramente más maduros, en la medida que el autor va trabajando los nuevos hallazgos históricos del altiplano puneño. El historiador Miguel Ángel Jaño Poma que en 225 páginas expone novedosos temas; así tenemos a la historia de un pueblo en busca de un distinto destino, que empieza a ser estudiado y analizado para cimentar una memoria social, futura y coherente. El historiador trae un importante estudio que explica el pasado, analiza el presente y nada de lo que se haga en el futuro, puede prescindir de la memoria colectiva. Los restos arqueológicos que tiene Moho, son de singular importancia, el famoso Merkemarca, en cuyo cerro existen vestigios de culturas pre-incas, pequeñas chullpas, graderías, circunferencias construidas a base de piedra, elementos arquitectónicos de la antigüedad; y no solamente se trata de averiguar la trascendencia histórica de nuestro medio andino, sino que sean desempolvado fuentes documentales para explicar nuestra identidad cultural frente a otras culturas ancestrales que nos brinda irradiación a nuestro pueblo de origen Aymara, como los Lupacas y los Quechuas que son los Antucollas. De la misma forma, el libro ofrece información completa sobre lo que fueron los personajes representantes de Moho y sobre la heroína Rita Puma que buscó una educación digna, defendiendo los sagrados intereses de la raza indígena, también participó activamente en la Sublevación campesina de 1923 en Wancho-Lima. El libro del historiador Miguel Ángel Jaño Poma, viene a ser no solo un libro esperado sino, además, es la primera piedra angular sobre la que erigirá las sucesivas maneras de ver a un pueblo desde adentro, cuya historia recién empieza a ser interpretado. Como decía Alberto Flores Galindo en uno de sus libros: “La historia se alimenta con mitos, cosmogonía, magia, música, costumbre y jaqisofía, es decir con una actitud filosófica del ser humano frente al cosmos, la vida y la muerte”. Dicho de otro modo, este libro es una guía aleatoria que, servirá para la edificación de una futura sociedad justa, libre, democrática, sin miseria, sin violencia social ni menos niños mendigos en las calles.

Gonzalo Málaga Ortega engarza su innata vida en el libro”Los Multifuckers y otros cuentos”

Por:Fernando Chuquipiunta Machaca

Gonzalo Málaga Ortega, con la publicación de su último libro” los Multifuckers y otros cuentos” se incorpora a la nueva legión de narradores peruanos.

El volumen recientemente editado contiene nueve micro cuentos de excelente factura, propone una manera de contar en la que las palabras en sí misma abre mundos y conforman una trama, un misterio que el lector tiene que presentir, como dice, Carlos Calderón Fajardo, en el prólogo del libro. Al mismo tiempo, la subjetividad de sus protagonistas, se desplazan por la memoria solitaria: colectiva y urbana, con un espíritu fragmentado que incrusta una sensación de frustración que parece reflejarse siempre al final de cada uno de los cuentos, como cuando de pronto el personaje se queda solo.

Siendo Gonzalo Málaga Ortega un narrador puneño que inicia el arduo camino de búsqueda del estilo propio, conviene que no se deje llevar por el realismo tradicional y sacrifique la inagotable vena fantástica que es inherente al mundo andino. El libro” los Multifuckers y otros cuentos” nos lleva a calificarlo como un narrador eminente que posee la suficiente imagen para recrear la realidad sin aderezos.

El mérito que ostenta su obra literaria radica en el tratamiento de un tema vitalmente trascendental para la sociedad rural andina y que muy pocos autores se atreven a destacar, a pesar que los nuevos narradores no se dan la molestia de referirse al fenómeno social por lo menos indirectamente. Estaremos seguros de considerar a Gonzalo Málaga Ortega entre los prosistas más destacados del sur andino.


DATOS BIOGRÁFICOS:

Gonzalo Málaga Ortega (Puno-1968). Estudió Derecho en la Universidad Nacional Federico Villarreal, donde formó parte de la agrupación poética Noble Katerba. Poemas suyos han sido publicados en diarios y revistas. También escribe narrativa, es autor del libro “Los multifuckers y otros cuentos” (Campo de Gules, Lima, 2005).

El párroco Luis Zambrano Rojas publicó su libro Tantas veces ¡Adiós!

Por:Fernando Chuquipiunta Machaca

Bajo el sello de “Lagoculto Editores” e “Hijos de la Lluvia”, el sacerdote y poeta Luis Zambrano Rojas ha publicado Tantas veces ¡Adiós! (Arequipa, 2007) que es el resultado de un trabajo silencioso y fecundo. Cada una de sus glosas rimadas serpentea la situación social, por la dura realidad y el deseo de abolir el dolor humano, el tiempo y la muerte.


Luis Zambrano Rojas es un artesano estelar de la sublime palabra que se ha enriquecido con el arduo ejercicio literario, como por la exploración de un mundo propio. Su inconfundible voz representa también un ciclo renovador en que la poesía latinoamericana busca tomar distancia de figuras como César Vallejo, y del propio Octavio Paz.



El libro Tantas veces ¡Adiós! permite conocer distintas formas de interpretar a la humanidad, como un juego lacónico y obsesivo. Además de hacer un recorrido por su obra poética, expreso claramente que puedo repetir la misma palabra durante mucho rato, palabras especiales que tienen una extraordinaria fascinación en mis oídos y en mi mente. La repito sin fatiga, la digo al revés, tan rápido como fuera posible. O demasiado despacio. También puedo usarlas para las musas, e inventarlas sus sí­labas o sus acentos. Que sencillamente se dibujan el rostro de un recuerdo, las desventuras de un te quiero en la boca del blasfemo.

Muy pocos libros como Tantas veces ¡Adiós! forman una visión del mundo, educan y contribuyen para entender que la poesía no es una pérdida de tiempo en este mundo sórdido y amorfo, no es un desperdicio del intelecto, ni una entelequia espiritual mal retribuida, sino que la poesía es útil de muchas maneras, pero sobre todo es instrumento para observarnos a nosotros mismos, como expresa el poeta chino Gao Xingjian.


Según Thomas Stearns Eliot, el poeta no inventa nada: rinde evidente la realidad que nos rodea. En Luis Zambrano Rojas se refuerza esta misión.


DATOS BIOGRÁFICOS:

Luis Zambrano Rojas, en su faceta de poeta ha publicado “Sangre, gritos y pueblos”; “Viejas raíces”, “En una ollita de barro”. En su formación académica en 1978 se graduó de Magíster en Teología en la Universidad de Innsbruck (Austria) y en 1982 de Doctor en Teología en la Universidad de Tübingen (Alemania).

MARIO GUEVARA PUBLICA EL NÚMERO 24 DE LA REVISTA ANDINA 'SIETECULEBRAS'


Por : Fernando Chuquipiunta Machaca


Acaba de aparecer el Nº 24 de la revista Sieteculebras bajo la dirección del escritor Mario Guevara Paredes, desde el Cusco llega las nutridas opiniones de interesantes textos de la lectura. Es decir, Sieteculebras se ha convertido en una tribuna de confrontación, sobre todo de quienes tratan la cuestión literaria de provincias.

Escriben en esta edición: Feliciano Padilla, Luis Antonio Quelopana, Clary Loisel, Alejandro Varderi, Ana María Falcón, Adriana Churampi Ramírez, Rafael Ojeda, Cronwell Jara, Mario Wong, Tomás Escajadillo, Cecilia Granadino, Miguel Paz Varias, Patricia Saucedo Segani, Luis Beiro, Martín Zúniga, Mario Guevara. Contiene una sección de crítica literaria. Sieteculebras, una Revista Andina de Cultura, es un permanente ejemplo de fe y esperanza en la literatura peruana con identidad. No sólo promueve a nuevos escritores, sino sobre todo a la crítica literaria. No cabe duda que ha empezado a valorarse al poeta de Hora Cero, Juan Ramírez Ruiz. Así también confirma que tenemos una ancestral vocación necrofílica de la literatura.
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