29 ago. 2009

ARTE POÉTICA DE JOVÍN VALDEZ PEÑARANDA





Por Fernando Chuquipiunta Machaca


Leída con entusiasmo y devoción por todas las generaciones de escritores puneños, la poesía de Jovín Valdez Peñaranda es objeto de frecuentes homenajes y reconocimientos que suelen abarcar su también valiosa obra poética. El más reciente de estos homenajes es Vida y Poesía de Jovin Valdez (Arco-Iris, 2008), libro en el que el crítico y Licenciado en Filosofía y Literatura de la Universidad Nacional del Altiplano, Luis Alberto Rodrigo Castro ha reunido una amplia antología de la obra valdeziana, incluyendo completos los principales poemarios y los comentarios que sobre exploran las persistencias de ciertos comportamientos, actitudes, palabras y silencios.

Esta antología se inicia con varios análisis literarios de sus libros que muestran una gran influencia de la poesía social, tanto por los temas como por el rigor formal. A esos elementos pronto se sumarían: los aportes de los intelectuales puneños —especialmente las imágenes de Carlos Augusto Oquendo de Amat y la búsqueda de lo trascendental de Carlos Dante Nava Silva— y una lectura muy fructífera del neo-vanguardismo. Fueron apareciendo así, deslumbrantes textos, formalmente y con una gran densidad de contenidos, Visión en la Noche (1994), El anuncio de los Búhos (2002), entre otros.

En esta primera etapa destaca nítidamente Sólo los Rastros (1997), conjunto de poemas que obtuvo el elogio unánime de la crítica y que es considerado uno de los libros claves de la poesía puneña del siglo XX, pues, instauró un novísimo patrón de belleza audaz y renovadora en nuestro medio ambiente. La alta calidad literaria del poemario le valió a Jovín Valdez Peñaranda obtener el Primer Puesto de los Juegos Florales en la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa en 1977. A los 25 años de edad, ya era el más destacado representante de una generación poética, la del post-modernismo, de la que formaban parte nada menos que José Manrique, Francisco Pacoricona Villasante, Jorge Flores Áybar, Alberto Valcárcel Acuña y Serapio Salinas; y a la que después se unirían, entre otros, Boris Espezúa Salmón, Pacha Jatha Willka, Lolo Palza Valdivia y Alfredo Herrera Flores.

No cabe duda, que Jovin Valdez Peñaranda es considerado el más importante poeta puneño vivo y sobre todo ha escrito ensayos sobre temas literarios, artísticos y culturales en general. Sin embargo; se creía saber que había abandonado definitivamente la literatura, pero comenzó a dar a conocer, a través de revistas, una serie de textos en los que sus poemas se mostraban radicalmente diferentes, sin perder calidad, acercándose más a lo coloquial y prosaico. Esas glosas rimadas después pasarían a integrar al libro: Mansión del Habitante (1998), y llegando hasta su libro más reciente, Poesías Escogidas (2006).

Completan el libro con un brevísimo comentario, y una detallada cronología de la vida del autor, en la que se precisa la información acerca de sus numerosas contribuciones sapienciales realizadas tanto en Moquegua y en Puno como en Arequipa. También se incluye una amplia trayectoria de apreciaciones de sus obras poéticas que nos permiten comprobar los estrechos vínculos entre las diversas facetas creativas de Jovín Valdez Peñaranda.

En síntesis, con sus más de 210 páginas, Vida y Poesía de Jovin Valdez —libro editado por el celebrado escritor Luis Alberto Rodrigo Castro— es una excelente oportunidad para aproximarnos al valioso universo literario y artístico de Jovín Valdez Peñaranda, creador total.

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